Esguince de tobillo

ESGUINCE DE TOBILLO 

LOS LIGAMENTOS

Para que las articulaciones funcionen de forma apropiada y realicen los movimientos que deben llevar a cabo, contamos con diferentes ligamentos. Gracias a ellos nuestras articulaciones son capaces de realizar el movimiento que queremos que realicen y no otro.

Los ligamentos están compuestos por tejido conjuntivo o fibroso que tiene una importante capacidad elástica.

Se presentan en la imagen los ligamentos externos del tobillo. A nivel interno, encontraremos el ligamento peroneo astragalino anterior y el ligamento peroneo calcáneo, ligamentos que suelen lesionarse menos que los que aparecen en la imagen.

La capacidad de elástica de estos ligamentos es clave en la fisiopatología del esguince de tobillo. Vamos a ver de qué se trata…

EL ESGUINCE DE TOBILLO: ¿Qué es y cómo se produce?

Un esguince no es ni más ni menos que una lesión en alguno o varios de los ligamentos, en este caso, del tobillo. La lesión puede ir desde una simple distensión a una rotura parcial pasando por diferentes fases.

Cuando la articulación realiza un movimiento que sobrepasa la capacidad articular, es decir, hace que el ligamento se estire más de lo que puede, éste puede desde ganar cierta laxitud por la hiperextensión realizada, inflamarse, o llegar a romperse por el aumento de tensión.

A la hora de producirse movimientos, que anatómicamente se denominan de eversión (el que aparece en la imagen superior a este texto) o inversión (al lado contrario del que aparece en la imagen) en función de lugar hacia el que se articule el tobillo, se produce dicha hiperextensión del ligamento y, en función de la brusquedad del movimiento, podemos tener una simple inflamación del mismo, una pequeña rotura parcial o una rotura de mayor envergadura.

CLÍNICA O SINTOMATOLOGÍA DEL ESGUINCE

La persona que sufra un esguince, presentará la siguiente clínica:

  • Dolor articular y/o muscular.
  • Inflamación.
  • Rigidez articular.
  • Equimosis (hematoma) generalmente inferior al maleolo que puede prolongarse por el metatarso.
  • Impotencia funcional o movilidad muy limitada.

Es importante conocer la diferencia con una luxación. En el esguince, las caras articulares regresan a su sitio tras el “mal movimiento”, en la luxación no. Por tanto, no se observará deformidad en el esguince mientras que sí la observaremos en el esguince. Vamos a ver la diferencia visualmente.

TIPOS DE ESGUINCES

Una de las clasificaciones que suele emplearse para definir la gravedad del esguince en base a la afectación del ligamento es la de los grados.

Encontramos los siguientes:

Esguince de grado I: se producen desgarros microscópicos. Es el que menor gravedad reviste, pese a generar dolor e impotencia funcional.

Esguince de grado II: Se produce un desgarro parcial del ligamento. El dolor es importante y se generará una equimosis notable además de un proceso inflamatorio notorio. La impotencia funcional impide apoyar el pie en el suelo.

Esguince de grado III: El dolor es realmente intenso. La equimosis y la inflamación son muy evidentes. La articulación no puede moverse.

 

ACTUACIÓN DESDE LA ESCUELA

Lo primero que debemos hacer es obtener una impresión visual. Tendremos que valorar si se trata de un posible esguince o se acerca más a una posible luxación.

Es muy importante realizar estas diferencias pues en la luxación la norma general será no mover lo más mínimo la articulación por posible compromiso neurológico y vascular, es decir, al quedar completamente deformada la articulación, puede ser que algún nervio o vaso sanguíneo este pinzado entre estructuras óseas y, por tanto, cualquier movimiento podría producir una lesión permanente o generar una hemorragia importante con pérdida de perfusión del miembro.

Seguiremos estas normas generales:

  • No forzaremos jamás el movimiento de la articulación.
  • No debemos desconfiar del posible dolor que refiera el alumno. El dolor es variable entre las personas, es decir, no todos sentimos la misma cantidad de dolor ante problemas de salud similares. El dolor es algo que debemos atender.
  • Si hay personal de enfermería o de otros campos sanitarios, contactaremos con ellos para que se personen en el sitio.
  • Estudiaremos el mecanismo lesional, es decir, ¿cómo se ha producido esta lesión?  Debemos descartar golpes en la cabeza, ante todo, y traumatismos en otras áreas, con especial relevancia en espalda, abdomen, cara y tórax.
  • Si sospechamos de otros golpes en las zonas descritas. No moveremos al niño. Solicitaremos que venga ayuda especializada en nuestra ayuda
  • Si no apreciamos deformidad y el niño está de pié y puede moverse, le llevaremos a un sitio tranquilo y realizaremos las siguientes acciones:
    • Llamaremos a sus padres para que vengan a recogerlo al Colegio. Es preciso acudir a un hospital para recibir valoración facultativa y realizar una placa. Es muy importante pues existe una fractura muy habitual en esguinces que es la fractura por avulsión (el ligamento tira del hueso al estirarse hasta partirlo) del quinto metatarsiano. Sólo puede descartarse mediante radiografía.
    • Mientras esperamos a que vengan a recogerle mantendremos el miembro elevado (siempre que no haya otras lesiones que lo dificulten).
    • Aplicaremos frío local. Es preferible el frío químico. Siempre lo haremos de forma que no toque directamente con la piel el agente térmico para evitar quemaduras. Mantendremos el frío durante 5 minutos y lo retiraremos durante 2 de forma cíclica.

Pese a que el esguince es algo que vemos con frecuencia en los Colegios, es de gran importancia atenderlo bien y darle los cuidados necesarios pues un esguince mal curado dejará los ligamentos alterados y generará inestabilidad en la articulación siendo así sencillo que se produzcan más esguinces.

 

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